
Todos aquestos que aquí son nombrados, Los unos son fechos cenizas e nada; Los otros son huesos, la carne quitada E son derramados por los fonsados; Los otros están ya descoyuntados, cabeças sin cuerpos, sin pies e sin manos; los otros comienzan comer los gusanos; los otros acaban de ser enterrados.
Ferrat Sánchez Calavera
A los malvados, He aquí el Placer, A los muertos vivientes, He aquí la Gloria, A los nigromantes, He aquí el Velo de la Muerte, A los usurpadores, Se descubre para vosotros, A los asesinos, He aquí al Dios Gusano, A los ladrones de almas, Que nunca osareis decir su Nombre, A los necrófilos, Su casa está abierta para vosotros, A los sabios, Y comeréis carne hasta saciaros, A todos aquellos que me veneráis. Hasta el fin de vuestros días.
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren Amar a un Muerto
I. Cuando se despierta el alma, de su sueño de tiempo, del lapso que separa los mundos y penetra por las rendijas de la cárcel de la carne diluyéndose al Éter. Cuando se ve libre al fin y desea. No permitiremos que escape y se eleve. No permitiremos que vaya a adorar a otro dios que no sea este, que le ataremos con fuertes cadenas y le daremos tormento. Invocaremos, blasfemaremos, y nuestra mano habrá de posarse en su frente sin que nadie lo vea. II. Un sudario negro extenderemos, invisible para los ojos de los que imploran. No habrá lágrima vertida que nos conmueva, ni lamento que penetre en nuestro corazón. No dejaremos que la compasión alimente nuestro vicio y nos placeremos en la Muerte. Que sean cantos de alegría y de gozo en nosotros; coros angelicales, divinos, que preceden a nuestra dicha. III. Así nuestras manos invisibles palpan la carne, así nuestros ojos amorosos se anticipan, así conjuramos al Viviente que está dentro y cubrimos al que ha de servirnos de la negrura mas ponzoñosa y mas abyecta. Así se aparece lo que ha de venir, y se obra el prodigio, y nos inunda de escalofríos de placer. IV. Llamad ahora a la noche, hijos míos. Recorred despacio el camino, poniendo cuidado en el sigilo que os lleva al cementerio, cientos serán vuestros ojos, no tiene par vuestro silencio expectante. No habéis de volveros atrás cuando vais a adorar al Dios Gusano, Él pone sobre vuestros cuerpos un mágico embozo y una grandiosa esperanza en vuestro espíritu, que veréis colmada hasta el infinito. No temáis la Oscuridad ni las sombras, ellas os protegen, uno son con vosotros y son vosotros. No temáis a las bestias de lo oscuro que os pudieses encontrar, también sois uno con ellas. No temáis y confiad en vuestros hermanos naturales, os dan la bienvenida y gozarán a vuestro lado. V. Yo te conjuro. Para no hallar esta tumba vacía. Para que no haya obrado todavía la descomposición. Para que no encuentre cenizas en mi Camino. Para que los venenos del embalsamador no hayan corrompido el objeto de mi pasión. VI. Traedme a las lujuriosas huestes de la Muerte. Traedme a los triunfantes ejércitos del Dios Gusano. Que Él reine por siempre sobre este cadáver, que Él se apodere de este alma. Traedme sus bocas y sus lenguas jamas saciadas, y sus pálidas presencias que reptan en la oscuridad, y la calidez pegajosa que viene a entibiar lo que ya está frío. No hagáis cuenta de ello con gritos, arropad el silencio, que nadie os descubra mientras perpetráis. VII. Y Yo me extiendo y me permito. Sobre los miembros muertos Yo conjuro el Éxtasis. Mi boca está abierta. Mis sentidos enardecidos. Resuenen los suspiros de mis hijos en el ataúd. Y pierdan la Conciencia.
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren Hablar con un Muerto para Descubrir Secretos
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren Hablar con un Muerto para Descubrir Secretos
I. Yo vengo en las Tinieblas y así he de ascender, De tus entrañas, por tus venas, Hasta el centro mismo donde gobierna la iniquidad. Te traigo los Estigmas, a tu cuerpo conquistado, Sueños de mandrágora, raptos de crueldad. A tus manos y a tus pies, Llagas de sangre, Poder. II. En el lugar mas profundo, allí donde un rayo de luz no haya nunca tocado, mil soles negros te iluminan, mil crímenes te preceden anunciando tu nombre, mil lamentos adornan tu rostro, mil letanías depravadas animan tus labios. En las brasas de tus ojos quemaremos los inciensos de la Muerte. Tejeremos la mortaja de tragedias implacables, Indecencia, Insania y Perversión. Nos condenaremos aún mas. III. En el Descenso te acompaño, a los abismos de tu negra alma y seremos pluralidad. Allí levantarás un altar y lo engalanarás con tus pecados. Sobre él colocas un cadáver reciente. Le harás tu siervo, y él te dirá cuanto quieras saber por seis noches consecutivas. Yo invoco en tus manos las Potencias, con ellas le atormentarás para traerle del otro lado, como te plazca, y no podrás contenerte. Yo desato la Catársis. Y tu lo despedazarás en seis trozos. IV. Pero apartarás la cabeza y preservarás su lengua. Harás festín de su desgracia, que te verá comer hasta saciarte, de cada pedazo, uno por noche. A la última hablará. V. Yo te enseño las Disciplinas En mi templo de Placer Palacio de Corrupción Reino del Sacrificio Imperio del Saber Donde mis Hijos se satisfacen Hasta desfallecer. Tanta molicie Es mi Naturaleza.
De Cómo Han de Proceder los Que quieren para Si el Alma de un Muerto.
I. Vosotros que deseáis el Alma de un muerto, que osáis arrebatar con vuestro anhelo lo que es alimento, habéis de saber que tendréis una razón poderosa para ello y gran valor para obrar lo que conviene. II. No podrás apropiarte de lo que no te pertenece sin ofrecer algo a cambio. Habrás de pagar el precio. Un vivo será escogido y llevado a un lugar secreto y escondido. No comerá ni beberá en tres jornadas. No podrá moverse, ni hablar. No podrán cerrarse sus ojos ante las atrocidades que vas a cometer ante él y en él. III. Yo te conjuro. Para que hagas descender en mi el mas grande vicio. Para que traigas a mi cuerpo a los servidores del Abismo. Que inflamen mi mente de la brutalidad mas grosera y voluptuosa. Y por mi obren maravillas infames. En quién yo he elegido. IV. Al tercero divino, Hijos míos. ¡Os abandonáis a mi! Con la fuerza de vuestros instrumentos, abriréis el pecho de aquel que ya es profanado. Que vive todavía. Con una cuchara de plata arrancáis el corazón cuidadosamente. Y le devoráis palpitante. Yo invoco en el acto el Gran Deleite, y con él viene a vosotros el Alma que deseáis. V. Yo soy el Dios Gusano. Y todo se hace según mi gusto. Es bondad y provecho la Muerte. Ejerces las mayores violencias. Te gozas en las delicias mas crueles. Y los crímenes mas terribles. En mi el Dolor es Placer. Yo soy el Dios Gusano. Y tu eres mi Hijo predilecto.
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren ser Muertos Conscientes.
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren ser Muertos Conscientes.
I. Así has disfrutado de horribles placeres también has de poder hacerlo en la Muerte. Nada te detiene, Espíritu terrible vestido de carne y allá por donde pasas corre el Fuego transformador; se levantarán los cadáveres a saludar tu gloriosa presencia y te placerás en sus gritos de desesperación, porque tu eres superior. Porque sabes quien eres, consciente en la Muerte, y en tus manos está el poder de moverse por las Esferas. II. En tu pecho brilla la gran Sombra, negra y abismal, éter pesado que vive en tu oscuro corazón y que has modelado con tu sagrada Voluntad, para los oscuros placeres. Así te hallarán los nigromantes, pues en tu tumba reluce una señal que ellos conocen bien, con sus propias manos alzarán la tierra que te sepulta para adorarte, para cometer en ti maravillas sin límite, y gozarás de los favores de la voluptuosidad aún muerto. III. Antes de cruzar la Puerta has de hacer Ofrenda. Mezclarás los venenos de la Madre dentro de ti y amarás tu cuerpo condenado y traspasando la delectación te hallarás en un vasto lugar, busca allí el reflejo antes que desaparezca tu deleite. Haz suplicio de ti. Ante esa lámina consagrada arráncante el rostro con una daga muy afilada. Debes ver el hueso de tu cráneo, la órbita de tus ojos, la sonrisa desnuda sin los labios. Nada has de temer, pues yo estoy contigo. IV. Yo te conjuro. Para que las Furias me acompañen Que guíen mi mano sin vacilación Para que el Dolor Infinito me purifique. En tu templo inmolo mi propia carne Así me sacrifico, complaciente En las brumas de la mas grande satisfacción Y proclamo mis nupcias con la Muerte. V. De esta manera has de proceder, derramándote, has de hacer descender la daga sobre ti cuantas veces desees, haciendo brotar tu sangre, que te inundarás de ella y comulgas con el Dios Gusano. Gran Ofrenda le haces, antes de lo previsto, y se te concede la Consciencia.
VI. No hay mandamientos, leyes, ni censuras Para el muerto consciente. Profeta de lo Ignoto Soberano de la Maldad Heraldo del Infierno De la Condenación eterna Hijo maldito que trascendiste lo prohibido Ya eres Uno conmigo.
VI. No hay mandamientos, leyes, ni censuras Para el muerto consciente. Profeta de lo Ignoto Soberano de la Maldad Heraldo del Infierno De la Condenación eterna Hijo maldito que trascendiste lo prohibido Ya eres Uno conmigo.
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren Preservar un Muerto del Dios Gusano.
I. Esta es la substancia generadora y eterna que vosotros llamáis Vida, pero que es dual y ambivalente, pues andáis errados en el juicio; es Vida y Muerte al tiempo, se alimentan la una de la otra y el Ciclo no tiene principio ni fin. Esta es la substancia de la tierra que saqueáis, está en vosotros, es vosotros, en mi nombre la veneráis. II. Este es mi ejército, el ejército de la tierra, surge de vuestras entrañas reptando, como blancos, suaves fantasmas. Habita en todo, de todo se apodera siempre y devora sin hacer diferencias. No existe salmo ni intención capaz siquiera herirle. Nada se puede contra él, es Invencible. III. Habéis cruzado los Umbrales Y hasta aquí habéis llegado. A vuestro cuerpo he llevado las Tinieblas Que las habéis visto con los ojos Y tocado con las manos Y gustado con la lengua. Así han de permanecer Creciendo para siempre. ¡No hay salvación para vosotros! ¿Acaso alguna vez quisisteis ser salvados?
De Cómo Han de Proceder los Que Quieren Hablar con el Dios Gusano.
I. Eso que he despertado en vosotros Eso que habéis sentido Eso que habéis hecho... ¿Quién os lo ha enseñado? ¿En que pozo de inmundicia le hallasteis y le acogisteis? ¿De donde vino pecado tan grande? Os lo digo Eso nunca estuvo aquí, en estas palabras. Tu que quieres ver y hablar al dios Gusano Sitúate frente a un espejo Y estarás ante su Divina, Triunfante, Inmortal Esencia.
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